Para Carmen Martín Gaite, escritora salmantina que falleció en 2000, uno de los males de la modernidad es que el hombre cada vez narra menos. Ella veía el origen de esto en que a los niños ya no se les cría con cuentos, y para ella, los cuentos infantiles, eran de gran importancia. Buen ejemplo de ello está en su más que recomendable novela La reina de las nieves.
El protagonista de esta novela es un chico, un hombre, que está fuertemente influido por un cuento que su abuela le leía de niño: “La reina de las nieves”, de Hans Christian Andersen. Y está tan influido por el personaje masculino, con el cual se identifica en alguna ocasión a lo largo de su vida, como por el personaje femenino, con el cual también se identifica en otros momentos. E incluso en algún momento se identifica simultáneamente, por distintos motivos, con los dos personajes a la vez.
Como ya he dicho, me parece una novela altamente recomendable. De hecho, varias personas de mi entorno ya la han leído por culpa de mi insistencia. Cierto es que no todas las opiniones que ha causado esta novela entre los que la han leído coinciden con la mía, pero yo, aún así, se la sigo recomendando a todo el mundo. Como también se la recomiendo a la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído.
No sé qué considerará ella o los miembros de su Ministerio qué son los “cuentos clásicos” o qué considerarán que son los “estereotipos sexistas”. ¿La reina de las nieves es un cuento clásico? ¿Muestra estereotipos o comportamientos sexistas? ¿Y La Cenicienta? ¿Y Blancanieves? Lo pregunto porque, según se puede leer hoy en eldiariovasco.com, “el Ministerio de Igualdad de Bibiana Aído pretende acabar con la lectura en las escuelas de cuentos clásicos como el de Blancanieves o La Cenicienta porque a su juicio fomentan estereotipos sexistas”. Antes de que esta noticia nos haga entrar en sock y la rechacemos por completo, reflexionemos sobre ella.
Hay quien argumenta, y desde hace ya bastante tiempo, que Disney no le hace ningún favor a los niños presentando a los animales como seres parlantes, amigos unos de otros sin tener en cuenta la diferencia entre las especies ni la lucha animal natural que supone la cadena alimenticia de algunas de ellas. Pero los defensores de esta práctica podrían argumentar, por su parte, que esto les enseña a los niños que no hay que discriminar a otras personas por que sean diferentes. De acuerdo. Salvo que los niños blancos, los niños negros, los niños chinos, etc. son todos niños humanos; mientras que el “niño” Bambi es un cervatillo y su amigo el “niño” Tambor un conejo.
Por otro lado está el modo educativo de Barrio Sésamo, también cuestionado por muchos al presentar la realidad como un eterno sistema dual. Para este programa infantil todo es o sí o no, o bueno o malo. Existen los términos medios. Pero supongo que es difícil incluirlos cuando lo simplificas todo a su expresión más simple. Los niños son niños y están aprendiendo. Pero aprenden. Si le enseñas a un niño que hay mil maneras de afrontar una situación, aprenderá mil maneras de afrontarla; si le enseñas que las cosas son o buenas o malas, llegará en algún momento en su vida a encontrarse ante algo que no sabrá cómo entender, pues hay cosas que no siendo buenas, no son necesariamente malas. Pero enseñar esto a un niño es muy complicado. Muy, muy complicado. Pero no para el niño, sino para el educador.
Los niños (y considero que no sólo los niños, pues sino la publicidad no funcionaría tan bien como funciona) aprenden por imitación. Es cierto. Pero el que en un cuento vean que Pedro Picapiedra va a trabajar a la cantera mientras Vilma se queda en casa cuidando del bebe no quiere decir que más tarde, o simultáneamente, pues además de ese cuento se encontrarán con mucha más información, como por ejemplo la propia situación que vivan en su casa, vean que la mujer también puede ir a trabajar fuera de casa y que el hombre también puede cuidar de su bebe. Aprender a que los cuentos son cuentos también forma parte del aprendizaje.
Te puedes creer que de eso mismo (de los estereotipos de los cuentos, no de la propuesta de Aída) hemos estado hablando esta mañana en la clase de Teoría de la Comunicación. Por cierto, mi profe piensa que hay peores estereotipos en Disney que en Los Simpsons. Además, el tío lo ha razonado y parecía convincente y todo, independientemente de que opine lo mismo o no.
ResponderEliminarPD: como ves, me voy por los cerros de Úbeda para no mojarme... :-)